Desde hace décadas se han manejado los campamentos de verano, sobre todo para niños y adolescentes. Sin embargo, también es recomendable hacerlo en familia antes de que todos nos reincorporemos a nuestras respectivas rutinas. Las actividades al aire libre donde estamos en contacto con la naturaleza tienen múltiples beneficios entre los que se encuentra la quema de calorías por el esfuerzo físico que implica escalar montañas y cruzar ríos, mejora el buen humor al estar expuestos al sol y respirar aire de mejor calidad que oxigena nuestras células, se valora más la vida en sus múltiples formas al estar en contacto con distintas especies de animales y mejora tu ciclo de sueño al dejar atrás preocupaciones y teléfonos celulares.

Sin embargo, cuando acampamos hay una serie de recomendaciones a seguir para tener una mejor experiencia. Para empezar, hay que estar conscientes de que no se tratará de una actividad sencilla, pues tiene sus dificultades en cuanto a esfuerzo físico y comodidad se refiere pero a su vez, es educativo y nos orienta a demostrarnos nuestras propias capacidades. A su vez, requiere preparación y trabajo en equipo para dividir tareas con las que se forman la ruta y refugio adecuados.

Prepararse para la aventura tiene riesgos que debemos prever, empezando por que el agua que encontraremos difícilmente será potable. Para cambiar esta condición, hay que hervir el agua por un lapso de 15 minutos, para lo que necesitaremos fuego… este es solo un ejemplo de las cosas que necesitaremos al emprender nuestro camino.

En la República Mexicana hay muchos lugares aptos para acampar, los estados de Morelos, Veracruz y Nayarit cuentan con hotspots especializados para realizar esta actividad en zonas seguras y con vigilancia. Una vez elegida la zona en la que acamparemos y con nuestra ruta trazada, podremos tener una mejor idea de las actividades que haremos y del tiempo que nos tomará dicha encomienda. Del mismo modo, podremos prevenir los víveres que necesitaremos así como los utensilios y vestimenta adecuados. Toma en cuenta que todo el camino irás cargando lo que decidas llevar, así que sería prudente no excederse en cantidades y distribuir bien el peso de cada mochila.

*Al acampar:

Asegúrate de colocar tu bolsa de dormir dentro de una bolsa impermeable, enróllala y átala debajo de la mochila.

Asegúrate de que el utensilio en el que lleves agua permanezca siempre de pie para evitar derrames.

Coloca la comida hasta arriba de la maleta para que quede en tu espalda, evitando que pese más y que se aplaste con otras cosas.

Mantén el botiquín de primeros auxilios a la vista.

Guarda tu ropa dentro de bolsas de plástico para que se mantenga seca en todo momento.

*En la aventura:

Establécete en lugares planos y seguros, evita zonas que podrían deslavarse y mira los alrededores.

Lleva alimentos no perecederos y que no requieran refrigeración, de lo contrario tendrás que llevar hielos también.

Recuerda llevar bolsas de plástico para juntar los desperdicios que se generen en tu visita. Mantenlos cerrados para que el aroma no atraiga animales.

Duerme en sleeping bags y casas de campaña, no lo hagas completamente al aire libre.

Recuerda llevar bloqueador solar y repelente de mosquitos.

Evita nadar en ríos de mucho movimiento.

No pierdas de vista a tu grupo.

Si prendes fuego, asegúrate de apagarlo por completo.

Tomen turnos para que alguien vigile el campamento a todas horas.

Diviértete y respeta al medio ambiente.

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