¿Qué interfiere en mis decisiones?

Es sencillo decirlo, pero cuanto mejores sean las decisiones que tomamos día a día, podremos construir una mejor vida. Sin embargo, este proceso involucra aspectos que lo hacen complejo empezando por nuestras experiencias previas y la confianza que tenemos en nosotros mismos. Para superar estas barreras y alcanzar mejores escenarios en nuestro hogar, trabajo y para con nosotr@s mism@s, es necesario impulsarnos hacia la libertad. Mientras algunos consideran que el proceso es más sencillo evaluando los pros y contras, hay que tener a la vista la meta que deseamos, pues nos ayudará a elegir el camino adecuado para llegar a ella sin desviaciones. Por si fuera poco, hay que estar conscientes de las consecuencias de cada acción que involucre nuestra decisión, incluso vale la pena considerar la forma en que estaríamos afectando a terceras personas con nuestras elecciones; pero sobre todo, hay que olvidarnos del miedo y pensar qué haríamos si nos aseguraran que todo saldrá tal y como deseamos, así estaremos trazando el primer indicio hacia lo que realmente deseamos conseguir sin ceguemos a las posibilidades de fracaso existentes, más bien, se trata de abrazar el hecho de que aunque las cosas salgan mal, las tengamos calculadas para amortiguar la caída.

Las emociones

Sacar por completo a nuestras emociones de este proceso sería un retroceso, pues incluso las decisiones más sencillas como elegir nuestro desayuno o los zapatos que para la mañana siguiente, relacionan zonas del cerebro encargadas de los recuerdos con nuestros sentimientos. La opción es aprender a vivir con lo que sentimos sin dejar que nos domine en el resto del camino y confiar en nuestras corazonadas sin dejarse amarrar por ellas. También es cierto que nuestros estados de ánimo afectan nuestras decisiones; generalmente no deseamos hacer las mismas actividades cuando estamos enojados o felices, reflexiona sobre tu proceder en estos casos y encuentra patrones que te ayudarán a modificar reacciones impulsivas al elegir algo. Curiosamente, los psicólogos coinciden en que al estar tristes, se toman decisiones más objetivas, pues el pesimismo ayuda a ver las cosas tal y como son, sin tender a exagerarlas positivamente; incluso cuando se trata de deshacernos de cosas que ya no empleamos, les tenemos consideración por lo que nos costaron, pero seguir teniéndolas en el armario no hará que las usemos o disfrutemos como en su momento.

Los demás

Una vez en este punto, hay que perder de vista las presiones a las que nos somete la sociedad; está comprobado que cuando personas de un mismo grupo incitan a que el resto de los presentes piensen como ellos, logran imponer su voluntad por simple número; dejar de ser parte de la estadística simboliza fortalecer nuestra dependencia para alcanzar una realización plena. Si se trata de elegir algún número de opciones, mientras  sean más limitadas, tendremos más expectativas de quedar conformes con lo que elegimos, puesto que tendremos más posibilidades de analizar cada una de las oportunidades; por otro lado, tener la suficiente variedad de alternativas, nos ayudará a evidenciar qué tan importantes son el resto de ellas para seleccionar la que nos resulta de mejor manera, considera a lo mucho cuatro, pues más allá de seis sólo abruma de pensarlo. En ocasiones llegamos a formularnos tantas veces cada cuestionamiento, que perdemos de vista factores importantes que arreglarían todo por completo; consultar la opinión de alguna persona de confianza podría hacernos ver lo fundamental de cada caso sin perder de foco lo más significativo a considerar; o bien, guíate de cuanto te rodea, seguro encontrarás pistas para actuar de la mejor manera o como mínimo, verás qué dirección no tomar jamás.

 

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